EN EL INFIERNO TAMBIÉN HAY TORMENTAS: OLMECAS APAGA A DIABLOS EN VILLAHERMOSA.
La noche en Villahermosa se jugó con olor a pólvora, tensión de postemporada y pitcheo de alto calibre. Pero cuando el humo se disipó en el Estadio Centenario, fueron los Olmecas de Tabasco quienes terminaron celebrando tras derrotar 4-2 a los Diablos Rojos del México en el arranque de la serie.
Y por un momento… parecía que los escarlatas iban a pegar primero.
La tercera entrada explotó con el rugido del bat de José Marmolejos. El cañonero escarlata castigó la pelota con autoridad y la mandó a volar para abrir la pizarra, silenciando por segundos a la afición tabasqueña. Un tablazo que sonó a despertar ofensivo, a golpe de autoridad, a “aquí estamos”.
Pero el beisbol tiene memoria corta… y los Olmecas respondieron de inmediato.
Tabasco empató en la parte baja de ese mismo inning y empezó a cocinar el juego a fuego lento. Sin hacer demasiado ruido, pero aprovechando cada oportunidad, cada lanzamiento fuera de zona y cada espacio que dejó el pitcheo capitalino.
El duelo desde la loma era intenso. Luis Castillo mostró temple y buenas sensaciones en su presentación, trabajando cuatro entradas de apenas una carrera permitida. Sin embargo, el relevo escarlata volvió a sufrir en el momento más delicado de la noche.
La quinta entrada terminó siendo el punto de quiebre.
Los Olmecas armaron un rally de dos carreras que encendió el Centenario y le dio vuelta al encuentro. El batazo oportuno apareció del lado tabasqueño y los Diablos, otra vez, se vieron obligados a remar contracorriente.
Pero este equipo no deja de pelear.
En la sexta, Franklin Barreto llegó al plato gracias a un elevado de sacrificio de Julián Ornelas y los Diablos recortaron distancia. El juego se apretó. El ambiente cambió. La sensación de remontada comenzó a sentirse.
Entonces llegó el golpe final.
Agustín Ruiz conectó el imparable productor en la séptima que devolvió la ventaja de dos carreras para Olmecas y terminó inclinando definitivamente la balanza. El bullpen local cerró las puertas, apagó los últimos intentos escarlatas y aseguró una victoria que pesa… y mucho.
Para los Diablos, la alarma empieza a encenderse. Son ya cuatro derrotas consecutivas para la novena capitalina, que ahora coloca su récord en 12-10 y atraviesa uno de sus momentos más incómodos en este arranque de temporada.
La buena noticia: mañana hay revancha.
Y si algo tiene el beisbol… es que siempre da otra oportunidad para responder.
Michael Mariot será el encargado de tomar la pelota por los escarlatas este miércoles, buscando frenar la mala racha y devolverle el fuego a unos Diablos que siguen buscando reencontrarse con su mejor versión.
Aquí se juega con pasión, se cuenta con flow.
