¡14 AL HILO! DIABLOS CONQUISTA LEÓN EN UNA BATALLA HISTÓRICA DE 19 ENTRADAS
Hay victorias que suman en la tabla… y hay otras que quedan grabadas para siempre en la memoria del beisbol. La noche del martes en el Estadio Domingo Santana fue de esas que trascienden generaciones. Después de 19 entradas, seis horas y 29 minutos de juego, los Diablos Rojos del México derrotaron 9-7 a los Bravos de León para llegar a 14 triunfos consecutivos, una racha que ya huele a historia.
La Pandilla Escarlata no solo ganó un partido; sobrevivió a una auténtica guerra de resistencia. Cada vez que parecía tener el duelo en la bolsa, León respondió. Lo hizo en la novena, volvió a hacerlo en la decimocuarta y otra vez en la decimoséptima. Pero este equipo ha demostrado que sabe levantarse una y otra vez, y en la entrada 19 escribió el capítulo definitivo.
Con el cansancio reflejado en ambos dugouts, Juan Carlos Gamboa abrió el inning con imparable. Después apareció Carlos Sepúlveda, quien disparó un triple que silenció el Domingo Santana y devolvió la ventaja a los escarlatas. Moisés Gutiérrez remató con un sencillo productor para el 9-7, mientras Brooks Hall regresó al montículo para bajar el telón de una de las noches más memorables en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol.
Pero el triunfo fue mucho más que una victoria.
Los Diablos igualaron una marca que únicamente habían conseguido en 1940, el año de su fundación: 14 triunfos consecutivos. Ahora están a un solo juego de empatar el récord absoluto de la franquicia, establecido hace 86 años con 15 victorias al hilo.
Y como si eso no fuera suficiente, la noche quedó marcada por una lluvia de récords.
El México utilizó 12 lanzadores, convirtiéndose en el primer equipo en la historia de la LMB en alcanzar esa cifra durante un solo encuentro. Entre ambos clubes desfilaron 23 pitchers, estableciendo un nuevo récord de la liga. Además, el staff escarlata recetó 25 ponches, la mayor cantidad conseguida por un equipo en un juego de extra innings, rompiendo una marca que permanecía intacta desde 1938.
En el terreno, las figuras también aparecieron cuando más se necesitaban. Jon Singleton volvió a demostrar su poder con dos cuadrangulares y tres carreras producidas, siendo el motor ofensivo del México. Juan Carlos Gamboa firmó una espectacular actuación al bate con cuatro imparables y fue el hombre que inició la jugada que terminó definiendo el encuentro. Carlos Sepúlveda, Franklin Barreto y el propio Singleton cruzaron el plato en dos ocasiones cada uno.
Desde el montículo, Humberto Castellanos entregó una sólida apertura de cinco entradas antes de dar paso a un auténtico desfile de brazos. JC Mejía, Stephen Nogosek, Jimmy Yacabonis, Tomohiro Anraku, Gerardo Reyes, Efraín Contreras, Gerardo Gutiérrez, Nick Vespi, Edwin Fierro, Obed Balderas y Brooks Hall sostuvieron el partido hasta convertirlo en una obra de resistencia.
No fue un juego cualquiera. Fue una batalla que rompió récords, desafió el reloj y puso a prueba el carácter de un equipo que se niega a perder.
Ahora, los Diablos Rojos viajarán al segundo encuentro de la serie con la oportunidad de seguir haciendo historia. Si consiguen una victoria más, empatarán la mejor racha triunfal de toda la existencia de la organización.
Porque este equipo no solo está ganando partidos.
Está escribiendo una de las páginas más épicas en la historia de la Pandilla Escarlata.
Aquí se juega con pasión, se cuenta con flow.

